Costa Rica: Historia

El asentamiento humano en Costa Rica data al menos del año 5000 a. C., pero en comparación con las grandes civilizaciones prehispánicas del continente americano, los indígenas de Costa Rica no fueron numerosos, ni alcanzaron un gran desarrollo.

En la época precolombina, cuando se realizó el descubrimiento de América, poblaban el territorio diferentes agrupaciones de aborígenes, cuya población se calcula era de 40.000 personas que se dividían en diferentes reinos, agrupados básicamente en dos grandes áreas de influencia cultural, por un lado la Mesoamericana (Mayas y Aztecas) y por el otro lado, la cultura Sudamericana.

Costa Rica tenía la característica de ser el punto de congruencia de ambas tradiciones culturales, por lo que se convirtió en una gran área de paso y comercio, lo que explica la gran variedad de riqueza cultural, en un espacio territorial tan pequeño. La población del país se distribuía en pequeñas aldeas o tribus.

En la región Caribe había pequeñas agrupaciones muy dispersas con algunas decenas de personas. En lo que se conoce hoy día como el Valle Central existían tribus bien definidas y estratificadas, pero su número de habitantes no era muy significativo. En el caso de la región Caribe nunca fueron sometidos, además eran bastante belicosos, lo que dificultó su conquista por parte de los españoles.

En su cuarto y último viaje al nuevo mundo, Cristobal Colón, arribó el 18 de Setiembre de 1502, a la costa oriental de nuestro país. En ese viaje ancló su nave frente a la isla que los nativos llamaban Quiribrí, la cual bautizó como la Huerta (actual Isla Uvita).

El proceso de conquista y desestructuración de las sociedades aborígenes y cacicales de nuestro país en los siglos XVI y XVII, está inmerso en lo que se conoce como la primera y segunda etapa de la conquista de la provincia de Costa Rica.

La primera etapa inicia en 1522, con la expedición de Andres Niño y Gil González Dávila, quienes no incursionaron en el interior de la provincia.

Niño recorrió el litoral pacífico desde Burica hasta Caldera y posteriormente, hacia Nicaragua.

González Dávila al frente de cien hombres, recorrió por tierra la costa sureste del país hasta la aldea de Abancari en el actual cantón de Puntarenas. También visitó Caldera y la Península de Nicoya, Diriá (Santa Cruz) y continuó hacia Nicaragua.

Esta primera etapa se caracteriza por breves contactos con los aborígenes de la zona. En 1524, Francisco de Córdoba fundó Villa Bruselas, en la costa este del Golfo de Nicoya, primera fundación española en Costa Rica.

En 1540 el Rey de España, Carlos V, otorgó el título de Gobernador de la Provincia de Cartago y Costa Rica al conquistador Diego de Gutiérrez, quien fundó tres años más tarde Villa Santiago, cerca de la desembocadura del río Suerre (hoy Pacuare). En 1544 Diego de Gutiérrez fundó la ciudad de San Francisco, treinta kilómetros tierra dentro de la primera fundación. Sin embargo, su muerte acaecida ese mismo año, terminó con la desarticulación de estos poblados.

Fue en 1561 en que los españoles incursionaron en el interior de la provincia.

Juan de Cavallón y el Padre Juan de Estrada Rávago iniciaron de nuevo la conquista. Juan de Cavallón inició su conquista por la actual provincia de Guanacaste. Acompañado de 90 soldados españoles y algunos esclavos africanos, ingresó al territorio con ganado y semillas dispuesto a la colonización y pacificación de la zona. Es así como se convierte en el primero en fundar un asentamiento en el Valle Central, llamado la Ciudad de Garcimuñoz, en marzo de 1561.

En 1562 es nombrado nuevo gobernador Juan Vázquez de Coronado, quien siguió la ruta de Cavallón. Incursiona en su recorrido, al punto que trasladó la ciudad de Garcimuñoz al Valle del Guarco y le cambió el nombre por el de Cartago. A pesar de ello la vida de ese poblado fue efímera.

La tardía conquista y colonización del Valle Central (1561) permitió que durante la época colonial, prácticamente todo el territorio de la provincia de Costa Rica estuviera bajo la jurisdicción del Cabildo de Cartago, quien junto a la figura del gobernador, monopolizó el control político, económico, social y cultural de la Provincia. En 1601 se abrió en Costa Rica el Camino de Mulas con Panamá.

Asimismo se llevaron a cabo otras prácticas menos conciliadoras. Con el nombramiento de Perafán de Rivera como gobernador, se estableció la repartición de indios y la encomienda de tributo (1569), en donde el indio le tributaba al encomendero.

Debe recordarse que antes de 1542 encomienda era sinónimo de esclavitud, pero que a partir de esa fecha con las Leyes Nuevas de Fray Bartolomé de las Casas el concepto de encomienda se asocia con servicio; el indio entonces, trabajaba para el español. Después de 1550, se establece la encomienda de tributo.

Durante el siglo XVII y XVIII se incrementó la colonización de la Provincia de Costa Rica, pero de forma muy lenta. Esto debido a la escasa mano de obra indígena, lo que no la hacía muy atractiva para el comercio. Es un hecho que Costa Rica era bastante pobre y, donde los españoles debían cultivar ellos mismos sus alimentos. El único producto de comercio era el tabaco, dada la escasez de monedas, se utilizaban las semillas de cacao como tales.

A fines del siglo XVIII ingresan al país las primeras semillas de café, producto que cobraría mucha importancia en el próximo siglo.

Independencia de Costa Rica

El choque de intereses económicos y políticos entre los criollos americanos y España fue una de la causas del proceso de independencia. En medio de un gran fervor independentista, se dio la invasión de Napoleón a España y esto creó resistencia en el pueblo español y América.

Por eso, fueron convocadas las Cortes de Cádiz, en donde se promulgó la Constitución de Cádiz. En ella se establecen puntos de igualdad a los criollos y los españoles. No obstante, una vez que fue derrotada la presencia napoleónica, esta Constitución fue derogada por Fernando VII, quien restableció la monarquía absolutista. Con esa medida se exacerbaron los sentimientos independentistas.

En el virreinato la Nueva España al cual pertenecía Costa Rica, también había movimientos en pro de la independencia, que tienen su culminación en el Plan de Iguala, suscrito entre Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide. Éste fue aceptado por todas las partes y permitió a Iturbide entrar en la capital de México en setiembre de 1821.

En Guatemala, cuando esta noticia llegó las autoridades convocaron a una junta, de donde finalmente se redacta el Acta de la Independencia de 1821.

Este acuerdo llega a la ciudad de León en Nicaragua, desde donde se informa a Costa Rica lo actuado en Guatemala y la posición propia que asumió la diputación de León. Las reacciones fueron diversas y dividieron a la población en nuestro país. Se plantearon dos posturas: una fue la de apoyar la independencia; la otra, proponía esperar a que se aclararan las incertidumbres para tomar una decisión.

El 3 de marzo de 1823, en la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Cartago, quedó instalada la Asamblea Provincial. Y el 16 de mayo de 1823 se firmó el Segundo Estatuto Político de la Provincia de Costa Rica.

En 1824, Costa Rica se convierte en Estado.

Era el año en que Costa Rica juraba obediencia a la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas de Centromérica; el año en que el Jefe Político Superior don José Ma. Peralta, ordenaba que por bando se publicase la ley del 23 de julio de 1823, en la que se suprimen los títulos de excelencia, señores, don; el año en que a don Juan Mora Fernández, la Asamblea lo lleva un 9 de setiembre de 1824 a la designación de Primer Jefe de Estado; y el año en que la Virgen de los Ángeles, un 24 de setiembre, fue nombrada Patrona del Estado de Costa Rica.

La República

Para 1848, Costa Rica se puede definir como una sociedad agroexportadora y cafetalera inmersa en el mercado mundial; y en donde el municipio pierde fuerza y espacio ante el Gobierno Central.

Después de casi un año de no existencia de Municipio en los cantones menores, el gobierno de don José María Castro Madriz reconoce por medio de la constitución de 1848, una nueva división administrativa (provincias, cantones y distritos) donde en cada cantón, habría una municipalidad.

Esta iniciativa responde a la Proclamación de la República de Costa Rica que pretende el reconocimiento de Inglaterra y otros países del mundo, así como de mejorar las relaciones económicas costarricenses con el exterior.

La Constitución Liberal de 1871 mantuvo los municipios tan solo en las cabeceras de provincia y es en 1876 con una reforma a la Constitución del 71 que se dio el restablecimiento de municipalidades en cantones menores. Este hecho permitió que el régimen municipal cantonal tuviera la continuidad necesaria para lograr cierta estabilidad, la cual perdura hasta hoy.

Básicamente, la funcionalidad municipal careció de rupturas en el periodo 1876-1940; sufrió cambios en cuanto al espacio jurídico-administrativo, pero no desde el punto de vista institucional.

Sin embargo, como se ha dicho, a partir de 1876 las leyes liberales incurrieron en el debilitamiento del régimen municipal y tendieron a la centralización en el Gobierno.

El Estado Liberal consolidado bajo el régimen de Tomás Guardia entre 1870 y 1882, pudo realizar una serie de cambios sociales, políticos y económicos que marcaron el desarrollo de los cantones, que vieron florecer muchas de sus obras municipales a la sombra de un liberalismo que conllevó, contradictoriamente, a una hacienda municipal escasa e insuficiente.

Las donaciones de tierras por parte del Estado y la venta de las mismas por los municipios permitieron que pueblos comenzaran las obras públicas y se lograran desarrollar una serie de servicios municipales; inclusive, dentro de la función educativa.

El primer alumbrado eléctrico (1884) fue el de San José seguido por el de Cartago, Alajuela y Heredia, hasta que en 1928 se concentró la satisfacción de esa necesidad en el Servicio Nacional de Electricidad.

La construcción de las cañerías, también fue prioridad dentro del modelo de modernización del Estado; especialmente a fines del siglo XIX y principios del XX.

La constitución vigente de noviembre 7 de 1949, define a Costa Rica como a una República Democrática. Con la abolición del ejército en 1948, Costa Rica consolida su vocación de paz y democracia. Las únicas fuerzas de seguridad son la Guardia Civil y la Guardia Rural. La inversión que no se destina al ejército, Costa Rica lo orienta a salud y educación. Esta decisión ha hecho de este país un pueblo culto y pacifista.